miércoles, 9 de abril de 2008

JESÚS MI EJEMPLO DE VIDA

“El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo”
1ª. De Juan 2:6

SU AMOR Y SU FE

Hay muchas mujeres en la Biblia que nos dan una enseñanza y un ejemplo, Jesús era Dios. Siendo varón, como mujer nos es difícil imitarlo; en otra religión muy conocida en el mundo, (católica quiere decir universal) lo hicieron más fácil: tomar a María, la madre de Jesús, como el ejemplo para todas nosotras las mujeres.

Nuestro patrón a seguir sigue siendo Cristo Jesús. María si bien es cierto, jugó un papel muy importante, y dichosa ella entre todas las mujeres, que le tocó en suerte llevar en su vientre al salvador del mundo y de ella misma, porque toda la humanidad necesitaba un salvador, ella no fue la excepción. Diciendo “mi espíritu se regocija en Dios mi salvador” vea Lucas 1:46-47 fue muy humilde considerándose sierva del Señor. Sufrió ver la muerte de su hijo como muchas mujeres en Guatemala y todo el mundo, ella pudo comprender su dolor pero a ella le duró tres días ese dolor, porque Él resucitó, hay muchas mujeres que siguen viviendo por muchos años sin sus hijos perdidos.

Pero quien nos da las fuerzas para soportar ese dolor es Dios, el Grande, el Todopoderoso, el Omnipresente y el Omnisciente, ella es ejemplar como todas las personas que se mencionan en la Biblia, incluyendo a muchísimas mujeres.

Tenemos la costumbre de ver a Dios, incluso al Padre, como un ser masculino, el sexo masculino y femenino se aplica al ser humano, y a los animales, dependiendo de su forma de reproducción también hay plantas, insectos, reptiles, etc. Dios no necesita reproducirse, así que no necesita sexo.

Pero Dios sabe ser Madre, sabe dar vida, sabe cubrir como a polluelos con sus alas llenas de plumas, a todos sus hijos. Matros Es la palabra que traduce a madre en el griego, de donde viene la palabra, y es una palabra en masculino-singular.

O sea que el no ver a Jesucristo o a Dios Padre o incluso al Espíritu Santo como ejemplo a seguir nos veda oportunidad de mucha bendición. Él dice “sean santos como yo soy santo” y “con amor eterno te he amado” ¡qué cursi, dicen muchos cuando una mujer expresa esas palabras, no saben que Dios es amoroso, como las mujeres!

Él es capaz de dar su vida por nosotros, por amor, ¿quién da su vida por amor? ¿Tenemos o no tenemos que aprender de Él?

Jesús era el primero en levantarse y era el ultimo en acostarse. ¿Cómo las mujeres? Será acaso que él nos enseña o nos ha dado junto con la vida, el ser como Él. ¿No se ha encontrado usted, con un esposo que no puede estar despierto, ni siquiera una hora?

Cuando tenemos un niño enfermo, con fiebre, quién se queda despierta esperando que le baje para poderse dormir tranquila, o quién despierta a media noche con el llanto de un bebé y toma fuerzas de quien sabe dónde para atenderlo, alimentarlo, cambiarlo, y quién se queda durmiendo.

Saber hacer a un lado el sueño es un don de Dios, es una virtud que Dios tiene, Él no descansa, Él está más interesado en trabajar, en crear, sin detenerse. Nosotros como humanos, necesitamos observar la vida de Jesús, para aprender de Él.

En los evangelios encontramos todos los ejemplos de la vida de Jesús. Son pocas las personas que podemos comparar con Él. Es muy difícil encontrar gente agradecida, callada, llena de fe, creyendo en las promesas de la Palabra, sabiendo que si está escrito, se cumplirá. Él dijo y Él hará. Él no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.

¿Estás esperando promesas de Dios? No dejes de hacerlo, porque a su tiempo segaremos si no desmayamos. “Si no desmayamos” se da cuenta, en eso es en lo que fallamos muchas veces, porque cuando vamos en la recta final, cuando faltan algunos segundos para alcanzar el triunfo, ¿dudamos? ¿Retrocedemos? O sencillamente nos detenemos. “a su tiempo segaremos, si no desmayamos” Yo espero en el Señor, yo se que tiene muchas promesas para mi, y las voy a ver cumplidas todas.

Jesús desde los doce años, cuando ya conocía la ley de Moisés, ya meditaba en su palabra, ya descubría a cada momento, cómo la palabra se iba cumpliendo a cada paso en Él. Jesús de niño ya se estaba dando cuenta que era el Hijo de Dios, que era el Mesías prometido. Que en los negocios de su Padre le era necesario estar.

Jesús esperaba a que llegara su tiempo. Cuánto tiempo pasa desde los doce hasta los treinta. ¿No estaba Él esperando que llegara ese día? El día de empezar su ministerio en la tierra. Muchas veces Dios nos promete grandes cosas. Y queremos que las cumpla al día siguiente, o ese mismo día. Jesús nos da el ejemplo de cómo esperar en Dios. Siguió creciendo y trabajando de carpintero, mientras hacía el de Salvador del Mundo.

El señor me dijo que me casaría con un Pastor, cuando tenía veinte años, luego públicamente en profecía dijo lo mismo a los veintidós años y no fue eso así, me dijo “tú eres la esposa de un pastor”, yo no tenía si siquiera novio, a los cuatro años conocí y mi casé con un hombre, que tampoco era pastor, pero que tenía la misma promesa de Dios.

Dos años después me dijo lo mismo en otra profecía, a través de una hermana que ni siquiera recuerdo su nombre, vino a predicar desde otro país, a un congreso de mujeres en Panajachel, Sololá. Me dijo la hermana “eres la esposa de un siervo de Dios, es un pastor.” Y juntos todavía esperamos otros cinco años para ver indicios de que esa palabra era una realidad.

A los diez años de ser Pastor, hoy puedo ver que lo que Dios dijo era cierto. No que yo lo deseara, porque Dios sabe que ese no era mi deseo ni mi plan, pero lo que Dios dice lo hará, y debemos creerle a su palabra. Porque Él tiene planes para nosotros, siempre son planes buenos, todo lo que nos da nos ayuda para bien, aún si son cosas que nos hacen llorar.

Espera en Dios y vive de acuerdo a su Palabra. Muchos quieren probarlo en sus diezmos pero no viven una vida agradable. Dan su diezmo hoy pero no lo dieron durante muchos años, lo mejor que pueden hacer es esperar. Esperar en Dios y creerle, además de vivir de acuerdo a lo que diga la Palabra (la Biblia). Léala para saber qué dice, y vivir de acuerdo a eso.

De los doce a los treinta Jesús esperó dieciocho años. ¿No es eso demasiado? Tienes promesas de Dios maravillosas.

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